El maltrato entre alumnos/as. Guía para las familias.

El por qué de esta guía
El maltrato entre alumnos/as (acoso escolar) no es un fenómeno nuevo pero ha sido poco valorado por los y las adultos/as a pesar de las graves repercusiones que puede tener sobre el alumnado y sobre el clima de trabajo del centro.
Las escuelas que procuran la mejora de las relaciones entre el alumnado aumentan sustancialmente el bienestar de las personas que en ella conviven.
Esta guía pretende divulgar qué es el maltrato entre alumnado, de qué conductas estamos hablando, los indicadores de riesgo que tenéis que conocer las familias, y cómo podéis colaborar con la escuela para afrontarlo.

Esta guía es de  Jordi Collell y Carme Escudé (2004)

ZGuia Pares

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Cómo descubrir si tu hijo/a es víctima de maltrato

A veces los niños y niñas que son maltratados por sus compañeros/as lo cuentan enseguida a las y los adultos, pero otros piensan que lo que les ocurre se debe a que son cobardes, porque no saben defenderse, tienen vergüenza y lo esconden a los propios padres.
Algunos niños y niñas no lo dicen porque no creen que lo que le está pasando sea un maltrato. Asocian el maltrato a los ataques físicos, pero no a los insultos ni a las conductas de exclusión o aislamiento, que pueden tener efectos mucho más graves.
Con todo, las personas expresan su malestar de una forma o de otra. Hay unos signos externos que nos pueden ayudar a captar que algo está pasando:
– Somatizaciones (por la mañana se encuentra mal, tiene dolor de cabeza, de tripa…), en la escuela dice que no se encuentra bien y pide que le vayan a recoger…)
– Cambios de hábitos (hace “pellas”, no quiere ir a la escuela, quiere que le acompañen o cambia la ruta habitual, no quiere ir en el transporte escolar, no quiere salir con los amigos/as…)
– Cambios en la actitud hacia las tareas escolares (baja el rendimiento académico)
– Cambios de carácter (está irritable, se aísla, se muestra introvertido, más arisco/a, angustiado/a o deprimido/a, empieza a tartamudear, pierde confianza en sí mismo…)
– Alteraciones en el apetito (pierde el apetito, o bien vuelve a casa con hambre porque le hanquitado el bocadillo o el dinero)
– Alteraciones en el sueño (grita por la noche, tiene pesadillas…)
– Vuelve a casa regularmente con la ropa o el material destrozados. Tiene moratones,
heridas o cortes inexplicables.
– Empieza a amenazar o a agredir a otros niños/as o hermanos/as menores.
– Rehúsa decir por qué se siente mal e insiste en que no le pasa nada. Da excusas extrañas para justificar todo lo anterior.
– En casos graves puede llegar a tener ideaciones o a realizar intentos de suicidio.
Hay una diferencia importante entre las peleas diarias de los chicos, las bromas sin mala intención entre amigos y el auténtico maltrato. Un niño puede volver a casa y decir que le han pegado o insultado. Esta situación a menudo es esporádica, no tiene ningún impacto traumático en el niño/a y, como muchas famílias saben, desaparece tan
rápido como apareció. Es necesario saber diferenciar entre una pelea inofensiva y el verdadero maltrato.

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